La Adelfa tatuada
Todos tenemos historias
Cosas que nos dejan
una huella marcada
Pero existen las que
se vuelven frías memorias
Que terminan dejando
el alma mellada.
Hay quienes se les
nota al andar
Otros lo dejan ver en
su mirada
Existe quienes tienen
cicatrices
Y también los que sus
historias las escriben en su piel con tinta y hierro de forma taimada.
Ella tenia ojos café,
piel morena y mirada fría
Pero ¿Si era tan fría
como me calentaba cada que me veía?
Manos que, aunque su roce
a cualquiera no le daría
Volvían cada instante
eterno cuando su piel rozaba con la mía.
Hubo muchas historias
que nos contamos
Y muchos secretos que
en eso quedaron
Jamás supe la
historia de esos tatuajes de adelfa y ramos
Ni tu supiste el
motivo de porque tantas cicatrices me quedaron
Fuimos un incendio en
mitad de la noche
un destello fugaz que
la sombra consumió
nos prometimos el mundo sin medir el derroche
pero, el tiempo, implacable, la llama
extinguió.
Fue un romance de verano
tan breve como eterno
dos extraños cruzándose en la misma estación
que al intentar salvarse del frío del infierno
terminaron quemando su propio corazón.
Ahora, no sé dónde
estas, ya que del modo que llegas… Desapareces
Solo se que justo
ahora estarás mirando la luna
Y que no importa en
que cama estés, a nadie perteneces.
Y en su piel quedó la
adelfa, flor de veneno y encanto
mientras yo conservo
la marca de este adiós sin perdón
nos quisimos con
furia, nos pagamos con llanto
y sepultamos el
recuerdo en la misma traición.
Hoy mi piel lleva
hierro, la tuya lleva su flor
somos solo dos
sombras que la noche borró
con el alma mellada
por un breve calor
y el silencio
absoluto de lo que no sucedió.